Filtros

Un filtro es un aparato que sirve para separar las partículas sólidas de un medio fluido por intercepción y retención de las partículas sobre una superficie o en el seno de una masa porosa a través de las cuales se hace circular el fluido. Esta definición abarca una gran variedad de equipos.

Microfiltración
Los microfiltros trabajan a baja carga, con muy poco desnivel, y están basados en una pantalla giratoria de malla de acero o material plástico a través de la cual circula el agua. Las partículas sólidas quedan retenidas en la superficie interior del microfiltro que dispone de un sistema de lavado continuo para mantener las mallas limpias. Se han utilizado eficazmente para separar algas de aguas superficiales y como tratamiento terciario en la depuración de aguas residuales. Según la aplicación se selecciona el tamaño de malla indicado. Con mallas de acero pueden tener luces del orden de 30 micras y con mallas de Poliester se consiguen buenos rendimientos con tamaño de hasta 6 micras.

Filtración en medio granular
La retención de las partículas puede tener lugar sobre la capa más externa del medio granular (arena, antracita, etc.), sobre la cual incide el agua o profundamente en el seno de la masa porosa. Los mecanismos de actuación son distintos. En la filtración en profundidad actúan distintos tipos de fuerzas que provocan la retención de las partículas. Además de la simple intercepción actúan fuerzas moleculares, químicas y superficiales.

La fuerza conductora del líquido a través del medio filtrante puede ser la gravedad o bien una bomba impulsora y, según sea una u otra, hablamos de filtros por gravedad, en general abiertos, y de filtros a presión, siempre cerrados. La velocidad de paso del agua es directamente proporcional a la fuerza impulsora e inversamente proporcional a la resistencia conjunta del medio filtrante y los sólidos retenidos. Al irse acumulando los sólidos retenidos la pérdida de carga a través del filtro aumenta. Si la carga disponible es constante, va disminuyendo la velocidad de filtración. Si existe un dispositivo para variar la carga disponible se puede mantener una velocidad de filtración constante.
Ambas formas de trabajar tienen sus ventajas específicas.

El diseño óptimo de un filtro debe considerar:
• El tamaño del medio y la altura del lecho.
• La velocidad de filtración.
• La presión disponible.
• El modo de filtrar.

En los filtros con un medio granular, la forma en que varía la pérdida de carga a lo largo del tiempo es característico del modo de operar el filtro. Una variación casi lineal de la pérdida de carga frente al tiempo o el volumen total de agua filtrada, indica una filtración en profundidad. Las aguas que presentan una filtración superficial dan una curva correspondiente de tipo exponencial. En el equilibrio entre unos ciclos de duración lo mayor posible y una buena calidad del agua, se busca un tamaño del medio filtrante que se acerque a las condiciones óptimas.

Declorinación con filtro de Carbón Activado
Una forma confiable y efectiva de eliminar los microorganismos que pudieran estar presentes en el agua es adicionar suficiente cloro, como para asegurar que un nivel adecuado de cloro libre permanezca en el agua después de 2 hs. de contacto.

Para las plantas embotelladoras esto significa que el agua tratada, luego de la desinfección (es decir del agregado de cloro), se conservará cloro en exceso que debe ser removido mediante una circulación de arriba hacia abajo a través de un lecho de carbón activado granulado (cag). La cantidad de cloro libre presente es, para la generalidad de la industria, de 2 a 6 ppm.
Durante este proceso, el exceso de cloro libre es removido mediante una reducción y una acción catalítica del carbón, que ocurre sobre su superficie, y en el interior de los macroporos. Simultáneamente durante el pasaje del agua por el lecho de carbón se producirá también la remoción de sabores y olores desagradables, y de los THM.
En la filtración recién mencionada se producen trazas de ácido clorhídrico, que es rápidamente neutralizado por los bicarbonatos presentes en el agua.

Los carbones granulares DARCO, los carbones granulares NORIT PK y los carbones pelletilizados NORIT ROW 0,8 son especialmente aptos para la declorinación debido a la combinación de una extensa superficie externa y una cantidad de macroporos, que actúan preferentemente reteniendo el cloro, mientras una gran superficie interna de los poros pequeños absorben el sabor y olor causado por los compuestos orgánicos.

 

 

Seguinos

Newsletter

Back to Top